Gran Jefe Seattle (y II ) 1855

Gran Jefe Seattle (y II ) 1855

Warning: Invalid argument supplied for foreach() in /home/javierq2/public_html/planiperro.com/wp-content/plugins/jc_form/jc_form.php on line 146

Warning: Invalid argument supplied for foreach() in /home/javierq2/public_html/planiperro.com/wp-content/plugins/jc_form/jc_form.php on line 151

Warning: Invalid argument supplied for foreach() in /home/javierq2/public_html/planiperro.com/wp-content/plugins/jc_form/jc_form.php on line 155

Warning: Invalid argument supplied for foreach() in /home/javierq2/public_html/planiperro.com/wp-content/plugins/jc_form/jc_form.php on line 35

Warning: Invalid argument supplied for foreach() in /home/javierq2/public_html/planiperro.com/wp-content/plugins/jc_form/jc_form.php on line 41

Warning: Invalid argument supplied for foreach() in /home/javierq2/public_html/planiperro.com/wp-content/plugins/jc_form/jc_form.php on line 46

“Consideraremos vuestra oferta de que vayamos a una reserva. Queremos vivir aparte y en paz. No importa dónde pasemos el resto de nuestros días.
Nuestros hijos verán a sus padres sumisos y vencidos. Nuestros guerreros estarán avergonzados. Después de la derrota pasarán sus días en la holganza, y envenenarán sus cuerpos con dulces comidas y fuertes bebidas.
No importa dónde pasemos el resto de nuestros días. No quedan ya muchos. Sólo algunas horas, un par de inviernos, y no quedará ningún hijo de la gran estirpe que en otros tiempos vivió en esta Tierra, y que ahora en pequeños grupos viven dispersos por el bosque, para gemir sobre las tumbas de su pueblo, que en otro tiempo fue tan poderoso y lleno de esperanza como el vuestro.
Pero , ¿por qué consternarse por la desaparición de un pueblo?. Los pueblos están constituidos por hombres. Es así. Los hombres aparecen y desaparecen como las olas del mar. Ni siquiera el hombre blanco, cuyo Dios camina a su lado, y habla con él, como el amigo al amigo, puede librarse del común destino. Quizás seamos hermanos. Esperamos verlo.
Sólo sabemos una cosa- que quizás un día el hombre blanco también descubra-, y es que nuestro Dios, es el mismo Dios suyo. Vosotros, quizás, penséis que le poseéis- igual que tratáis de poseer nuestra Tierra- pero no podéis. Es el Dios de todos lo hombres, lo mismo de los Pieles Rojas que de los blancos. Aprecia mucho esta Tierra y el que atente contra ella significa que desprecia a su Creador.
También los blancos desaparecerán, y quizás antes que otras estirpes. Continuada contaminando vuestro lecho y una noche moriréis en vuestra propia caída. Pero al desaparecer, brillaréis por el fuego del poderoso Dios, que os trajo a esta Tierra, y que os destinó a dominar al Piel Roja en esta Tierra
Este destino es para nosotros un enigma. Cuando todos los búfalos hayan muerto, cuando los caballos salvajes hayan sido domados, y el rincón más secreto del bosque haya sido invadido por el ruido de muchos hombres, y la visión de las colinas esté manchada por alambres parlantes, cuando desaparezca la espesura, y el águila se haya ido, esto significará decir adiós al veloz potro y a la caza.
El final de la vida y el comienzo de la otra vida. Dios os concedió el dominio sobre los animales, los bosques y los Pieles Rojas por un determinado motivo. Y este motivo es un enigma para nosotros.
Quizás podríamos comprenderlo si supiésemos qué es lo que sueña el hombre blanco, qué ideales les ofrece a los hijos en las largas noches de invierno, y qué visiones arden en su imaginación, hacia las que tienden el día de mañana.
Pero nosotros somos salvajes, los sueños del hombre blanco nos están ocultos, y porque nos están ocultos nosotros vamos a seguir nuestro propio camino. Pues , ante todo, nosotros estimamos el derecho que tiene cada ser humano a vivir tal como desea, aunque sea de modo muy diverso al de sus hermanos. No es mucho lo que nos une.
Consideraremos vuestra oferta. Si aceptamos es sólo para asegurarnos la reserva que habéis prometido. Quizás allí podamos acabar los días que nos quedan viviendo a vuestra manera.
Cuando el último Piel Roja de esta Tierra desaparezca y su recuerdo sea solamente la sombra de una nube sobre la pradera, todavía estará vivo el espíritu de mis antepasados en estas orillas y estos bosques. Pues ellos amaban la Tierra, como ama el recién nacido el latido del corazón de su madre.
Si os llegamos a vender nuestra Tierra, amadla, como nosotros la hemos amado. Cuidad de ella, como nosotros la cuidamos, y conservad el recuerdo de esta Tierra tal y como nosotros os la entregamos.
Y con todas vuestras fuerzas, vuestro espíritu y vuestro corazón, conservadla para vuestros hijos, y amadla, tal como Dios nos ama a todos. Pues hay algo que sabemos, que Dios es el mismo Dios. Esta Tierra es sagrada para Él. Ni siquiera el hombre blanco se puede librar del destino común.
Quizás somos hermanos.
Esperamos verlo.”

Enviar Comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Pin It on Pinterest

Share This